Y tú ¿te cuidas o no?
Con la transformación de Internet en una herramienta de retroalimentación a través de las redes sociales, se ha expandido el número de usuarios no sólo de las salas de chat, sino de páginas web personales en las llamadas redes sociales o Web 2.0.
Esto ha repercutido en una cada vez más dinámica interacción entre los usuarios y, consecuentemente, un mayor acercamiento virtual, con más conocimiento del perfil de la persona con la que se mantiene contacto. Igual hay más datos de uno mismo circulando por el ciberespacio, pues se nos pide subir información personal para conocer y que nos conozca más gente.
Pero ¿qué tan riesgoso resulta esto? En los últimos tiempos, hemos estado viendo un mayor número de delitos cometidos a partir de datos "colgados" en esas redes sociales y que sirven para planear secuestros, robos, homicidios, abusos...
Y tú ¿te cuidas de esto? Recuerda que un solo dato personal, pequeñas conversaciones aparentemente intrascendentes, pueden dar mucha información sobre ti, tus hábitos, tu casa, tu familia. ¿Te estás cuidando? ¿Realmente está protegida tu información? ¿Consideras que es bueno o malo tener cada vez más datos tuyos circulando por la red de redes? Cuéntanos, esperamos tu comentario!
miércoles, 29 de octubre de 2008
Las tormentas
Cuentan que un día un campesino le pidió a Dios le permitiera mandar sobre la Naturaleza para que –según él – le rindieran mejor sus cosechas. ¡Y Dios se lo concedió! Entonces cuando el campesino quería lluvia ligera, así sucedía; cuando pedía sol, éste brillaba en su esplendor; si necesitaba más agua, llovía más regularmente; etc. Pero cuando llegó el tiempo de la cosecha, su sorpresa y estupor fueron grandes porque resultó un total fracaso. Desconcertado y medio molesto le preguntó a Dios por qué salió así la cosa, si él había puesto los climas que creyó convenientes. Pero Dios le contestó –“Tú pediste lo que quisiste, más no lo que de verdad convenía. Nunca pediste tormentas, y éstas son muy necesarias para limpiar la siembra, ahuyentar aves y animales que la consuman, y purificarla de plagas que la destruyan ...Así nos pasa: queremos que nuestra vida sea puro amor y dulzura, nada de problemas. El optimista no es aquel que no ve las dificultades, sino aquel que no se asusta ante ellas, no se echa para atrás. Por eso podemos afirmar que las dificultades son ventajas, las dificultades maduran a las personas, las hacen crecer.Por eso hace falta una verdadera tormenta en la vida de una persona, para hacerla comprender cuánto se ha preocupado por tonterías por chubascos pasajeros. Una tormenta en tu vida seguramente hará estallar el pensamiento en miles de relámpagos por segundo, y seguramente, creerás que todo es maldición y mala suerte, pero la fe, la constancia, la voluntad y la resignación, harán que logres como cosecha, los mejores frutos que solo se obtienen cuando el frío de los años ha endulzado tu decir, tu obrar y tu soñar.
Autor anónimo
Cuentan que un día un campesino le pidió a Dios le permitiera mandar sobre la Naturaleza para que –según él – le rindieran mejor sus cosechas. ¡Y Dios se lo concedió! Entonces cuando el campesino quería lluvia ligera, así sucedía; cuando pedía sol, éste brillaba en su esplendor; si necesitaba más agua, llovía más regularmente; etc. Pero cuando llegó el tiempo de la cosecha, su sorpresa y estupor fueron grandes porque resultó un total fracaso. Desconcertado y medio molesto le preguntó a Dios por qué salió así la cosa, si él había puesto los climas que creyó convenientes. Pero Dios le contestó –“Tú pediste lo que quisiste, más no lo que de verdad convenía. Nunca pediste tormentas, y éstas son muy necesarias para limpiar la siembra, ahuyentar aves y animales que la consuman, y purificarla de plagas que la destruyan ...Así nos pasa: queremos que nuestra vida sea puro amor y dulzura, nada de problemas. El optimista no es aquel que no ve las dificultades, sino aquel que no se asusta ante ellas, no se echa para atrás. Por eso podemos afirmar que las dificultades son ventajas, las dificultades maduran a las personas, las hacen crecer.Por eso hace falta una verdadera tormenta en la vida de una persona, para hacerla comprender cuánto se ha preocupado por tonterías por chubascos pasajeros. Una tormenta en tu vida seguramente hará estallar el pensamiento en miles de relámpagos por segundo, y seguramente, creerás que todo es maldición y mala suerte, pero la fe, la constancia, la voluntad y la resignación, harán que logres como cosecha, los mejores frutos que solo se obtienen cuando el frío de los años ha endulzado tu decir, tu obrar y tu soñar.
Autor anónimo
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